¿Serán la Cuarta Decepción y no la 4T en Veracruz?

Redacción | 02-08-19 | 09:50

La Cuarta Decepción. Con de “D” de Duarte.

La actitud mesurada del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, contrasta con la forma de ser majadera, lépera, arrogante y ordinaria de su secretario de gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos. Quien es el encargado de “tejer fino” en la política gubernamental.

Sin duda #BolaOcho tiene el derecho de ser como quiera, pero a lo que no tiene derecho es a lastimar a Veracruz, a su gente y a sus instituciones. Su actitud de pandillero y porro, lo llevó a confrontarse con el Fiscal General de Veracruz, pese a que aquél ha intentado interactuar con el nuevo gobierno encabezado por García Jiménez.

Se tienen claros los orígenes, sin embargo, se debe transitar de forma institucional. Así se da paso, a las «clases de democracia” que Cuitláhuac García, ofreció a sus gobernados en la ciudad de Córdoba.

Cisneros Burgos se encargó de convertir en el tema central del gobierno de MORENA en Veracruz, la remoción de Jorge Winckler Ortiz. Aun no ha superado las campañas.


Quien está al tanto del acontecer cotidiano de la agenda pública de Veracruz, podrá dar fe de que, en el Congreso del Veracruz no se habla de otra cosa desde hace tres meses, que no sea de los diversos caminos para lograr la remoción de Winckler Ortiz. El Fiscal Incomodo al gobierno de Morena.

Se dice (y ahora nos consta que con mucha razón) que él no habría llegado a ser presidente de manzana, regidor o síndico de su pueblo, si no se hubiera subido a las valencianas del pantalón de AMLO [como acertadamente lo dijera el diputado federal Héctor Yunes Landa].

Las pifias de Eric Cisneros

 1) El pésimo trabajo político realizado con el malogrado relleno sanitario de Chinameca, evidencio la falta de capacidad de operación y concertar con el alcalde y la población. El gobernador no salió contento.

Cualquier estratega político sabe que, se gana cuando se convence al pueblo de que las propuestas del gobierno, son las más benéficas para brindar un futuro promisorio.

 2) La vulgar ocurrencia de enviar a familiares de desaparecidos [aprovechando su dolor y desgracia] a tomar las instalaciones de la Fiscalía General para presionar socialmente a Jorge Winckler Ortiz.

Reza el dicho popular “hay que ser cochinos, pero no trompudos”. Hasta rehabilitación de carreteras le exigían, los manifestantes, al encargado de la procuración de justicia.

 3) El inapropiado espectáculo, derivado de la confrontación verbal que tuvo con un joven en Córdoba, Veracruz, a quien en su característico lenguaje albañileril [con respeto para los que practican ese noble oficio] le dijo: «deja de decir pendejadas”. ¡Vaya pues! Que nivel.

4) La incapacidad para brindar seguridad a los veracruzanos, en coactuación con las fuerzas del orden locales y federales; pues, tan solo en el mes de enero de este año 2019, hubo en la entidad: 131 ejecutados. Y seguimos contando.

Al menos en el rubro de secuestros, se contabilizaron 39; robo de vehículos 533; robos a comercio 493; a transeúntes 129; robos bancarios 7; y a casa-habitación 138 [según cifras otorgadas, por la Fiscalía General de Veracruz]. Mismas que el Gobierno del Estado se niega a reconocer.

5) Lejos del discurso lopezobradorista de la «honestidad valiente», evidenciando el traficante de influencias que lleva dentro, propuso como magistrada local, a la mamá de su secretario particular; lo anterior con el fin de manipular al Poder Judicial en su papel de jurado de sentencia dentro de los juicios políticos seguidos en contra de su acérrimo enemigo [el Fiscal General de Veracruz].

Es así como se exhibe, que es tan corrupto como los gobernadores Duarte [el de Veracruz o el de Chihuahua] o Borge, a los que su partido tanto criticó cuando no eran gobierno.

6) En lo que sin duda constituye su Waterloo particular, enloquecido de soberbia y rencor, llegó al extremo de amagar, infructuosamente, a sus correligionarios [algunos diputados locales de Morena] de tomar represalias en su contra si no votaban a favor de los dictámenes formulados para continuar con los juicios políticos seguidos a Winckler Ortiz.

Siendo esto último – evidentemente – actitudes similares a las de esos sujetos llamados «jefes de plaza» pero, no algo digno de un secretario de gobierno veracruzano. Hay que ser fino y elegantes. Nunca debe verse, la mano que mese la cuna.

Amable lector, si los acontecimientos narrados, líneas arriba, no bastan para que el gobernador Cuitláhuac García Jiménez le pida la renuncia a su secretario de gobierno o para que una instrucción venida desde el centro del país ponga un poco de orden en este desastroso escenario veracruzano, entonces debemos estar preparados para presenciar el peor de todos los gobiernos locales de los últimos 100 años en Veracruz. Peor que el del “duartismo”.

La Cuarta Transformación, vendió pues, espejitos a los veracruzanos, quienes esperaban sorprenderse pero, positivamente de la muy llevada y traída cuarta transformación que gracias a don Patrocinio bien podría denominarse la Cuarta Decepción. Con de “D” de Duarte.

Ya ganaron ¿Qué más quieren? Ya humillaron a sus adversarios, debe haber civilidad política. ¡Comportense!