Secretario acepta grave problema pero lo minimiza

Redacción | 08-07-19 | 22:52

Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro


Exactamente igual que como decía Javier Duarte, para el secretario de
Salud Roberto Ramos Alor en su área desde hace por lo menos
quince días no se otorga el servicio de hemodiálisis a pacientes con
problemas renales, pero “no pasa nada”.


Tristemente esa es la realidad ahora con el gobierno de Morena. En
efecto, hasta anoche cuando cerré la redacción de esta columna
nadie, absolutamente nadie había reaccionado para mostrar su
indignación por lo que incluso podría constituir el delito de homicidio
imprudencial.


Ningún organismo dizque defensor de los derechos humanos levantó
su voz para exigir que se resuelva el problema de inmediato y en el
Congreso local la oposición, si es que existe, guardó silencio cómplice.
Estamos graves cuando se ha acabado nuestra capacidad de
indignación.


El funcionario aceptó el grave problema pero lo minimizó. Lo redujo a
una “cuestión administrativa” y se limitó a declarar que “ya está por
resolverse”, pero no dio fecha exacta, lo que indica que ni siquiera
tienen proyectada la solución, para cuándo.


El señor reaccionó ante la prensa con una declaración digna de
Cantinflas: “Son meramente procesos administrativos en este tiempo
de enlace (?) con el gobierno, pero no hay nada perverso, nada que
impida el acceso a nuestros enfermitos”.


¿Cuáles procesos administrativos? ¿En este “tiempo de enlace con el
gobierno”? Cómo, con cuál, pues se supone que él es gobierno.
¿Enlace todavía después de nueve meses de administración? ¿A qué
se quiso referir con eso de que no hay “nada perverso”? Si bien la
perversidad implica un daño intencionado, aquí por poco y se cae en
la especie porque hay daño a los pacientes y a sus familiares. ¿Nada
que impida el acceso a nuestros enfermitos? ¿Es que acaso ha habido
algo o alguien que trate de impedirlo? Y en última instancia, ¿qué con
que tenga acceso a “sus enfermitos”? ¿Acaso con eso ya resuelve el
problema?

No soy médico y menos especialista, pero he tenido y tengo personas
cercanas a mí con problemas renales y por eso sé que todo paciente
con insuficiencia renal crónica depende de tres alternativas para
garantizar su sobrevida:

  1. Diálisis peritoneal, siempre y cuando el peritoneo sea útil y garantice
    buena filtración.
  2. Hemodiálisis, que consiste en conectar al paciente a un riñón
    artificial cada 48 máximo 72 horas para filtrar su sangre y eliminar los
    compuestos tóxicos de la misma (en el caso del que me ocupo el
    servicio tiene más de quince días sin otorgarse).
  3. Trasplante renal como última alternativa.
    Por el mismo padecimiento de mis cercanos y el seguimiento a la
    enfermedad, el último dato que tengo es que hasta concluir la
    administración pasada, en Veracruz más de tres mil pacientes eran
    atendidos en hemodiálisis en siete clínicas a lo largo y ancho del
    estado.
    ¿Cómo fue, cómo explica el secretario Ramos Alor la situación que se
    creó en apenas nueve meses del nuevo gobierno? En la comunidad
    médica de Xalapa, en la que tengo amigos, conocidos y lectores,
    médicos algunos especialistas muy reconocidos, que reaccionaron
    ayer con indignación por la declaración del funcionario, se maneja la
    cifra de más de treinta fallecidos en los últimos seis meses por falta de
    atención.
    Pero si el problema afecta directamente a los pacientes, alcanza
    también a sus familiares, a los que aun con esfuerzos tienen alguna
    posibilidad de recurrir a la medicina privada. Muchos (creo que en
    casos necesarios todos hacemos o haríamos lo mismo) se deshacen
    de su patrimonio, venden lo que pueden para poder pagar atención en
    sanatorios u hospitales privados.
    Una sesión privada cuesta arriba de 1,500 pesos por sesión, pero, ¿y
    los que no tienen con qué?

Una de las comunidades más unidas y que incluso se autoprotege
cuando hay señalamientos contra alguno de sus miembros es la
comunidad médica. Pero ayer, por las reacciones que recibí, algunos
estaban molestos, otros indignados por la actitud del secretario de
minimizar el problema y no precisar tiempo de solución.
Se hubiera escuchado mejor el secretario si luego de reconocer el
problema hubiese ofrecido una disculpa a los veracruzanos y pedido
perdón a quienes sufren las consecuencias en forma directa lo mismo
que a los familiares que ya no tienen a los suyos porque no
aguantaron.


Me pregunto si el doctor Ramos Alor opinaría lo mismo si tuviera un
familiar con insuficiencia renal y pocas posibilidades económicas.
En sus visitas del mes pasado, el presidente López Obrador vino al
Estado dizque para dialogar con las comunidades de los hospitales
rurales de Chicontepec, Jáltipan, Zongolica y Coscomatepec y repitió y
repitió que la salud es la prioridad de prioridades de su gobierno. Su
discurso cae en el vacío con casos como el que es tema de esta
columna.


¿No pasa nada? Eso mismo decía Duarte y las consecuencias las
pagamos todos los veracruzanos.
Ya van más de quince días y la “cuestión administrativa” no se arregla.
Están de por medio vidas humanas. ¿Se tomarán medidas contra el
responsable o los responsables de no solucionar esta “cuestión
administrativa”? Ya no caben justificaciones. ¿O acaso la culpa es
también del fiscal?


Y del IMSS ya luego les comentaré con detalles el caso del padre de
un amigo mío al que enviaron a operar al puerto de Veracruz. Una vez
ya listo para entrar al quirófano le avisaron que se les había olvidado
que el médico estaba de vacaciones; lo reprogramaron para principios
de esta semana, lo anestesiaron y estos bárbaros de repente llamaron
a sus familiares para decirles que los disculparan pero que se les
había olvidado esterilizar el equipo.