La Quinta Transformación borra la 4T

Redacción | 04-03-20 | 06:48

Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro


El lunes publicó Mitofsky el resultado de una encuesta nacional, que
levantó entre el 27 y el 29 de marzo, sobre el coronavirus en México.
El estudio revela que el miedo de los ciudadanos de contraer la
enfermedad o morir de ella va en aumento.
Pero el mayor temor de los mexicanos es que su economía se vea
afectada más que contagiarse o ser víctima de un delito.
En porcentajes, 68.9% dijo tener miedo de contagiarse o su familia;
solo 29.4% dijo tener poco miedo o nada.
En cuanto al miedo de morir a causa del Covid-19, 52.6% dijo que sí lo
tiene mientras que el 44.4% respondió que no.
Sobre la pregunta a qué le tiene más miedo en estos momentos,
47.5% dijo a que su economía se vea afectada, 26.9% expresó que a
contagiarse y 18.3 a ser víctima de algún delito.
Este último temor está bien fundado. Cuando en México apenas
empieza a arreciar la crisis por la pandemia ya se tiene una certeza
anticipada: habrá más víctimas por la crisis económica que por la
enfermedad.
Me atrevo a pensar que incluso en este mismo momento ya las hay
por el cierre de comercios, empresas e industrias que han dejado en el
desempleo a millones.
Este fin de semana concluye con la gran incertidumbre de millones de
mexicanos sobre qué va a ser de ellos y sus familias, sin trabajo, sin
ingresos y sin la creación de nuevas fuentes de empleo a la vista.
Se pronostica que abril será el mes en que la pandemia tendrá su
mayor expresión, siempre y cuando la población atienda las
recomendaciones, la principal, de permanecer en sus casas.

Las estimaciones no dan fecha precisa sobre cuándo se volverá a la
normalidad, pero estiman que será en cuestión de meses: mayo, junio,
julio…
En cambio, en el aspecto económico, se da por perdido el año.
La propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público en sus Pre-
Criterios 2021 que dio a conocer el miércoles consideró 2020 como
año negativo. Dijo que la economía se va a contraer.
Originalmente proyectó un crecimiento real del Producto Interno Bruto
(PIB) en un rango de entre 1.5 y 2.5%. Tres meses después ya lo
ajusto a la baja: un crecimiento de 0.1% en el mejor escenario, una
contracción de 3.9 en el peor, y la inflación la aumentó de 3.0 a 3.5.
Había previsto el tipo de cambio del peso frente al dólar en 20 pesos
pero ya lo ajustó a 22.9, casi 23 pesos.
Al negro panorama se suma la errónea conducción económica del
presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se niega a ver y a
aceptar la nueva realidad.
El 12 de marzo dijo: “nuestra economía está fuerte, se tienen finanzas
públicas sanas y reservas suficientes para enfrentar cualquier crisis
que se pudiese presentar”.
Para el 28 de marzo ya había cambiado su apreciación: “Se nos va a
venir muy fuerte la crisis económica”.
Ayer salió a contradecir a su propio secretario de Hacienda, Arturo
Herrera. Dijo que estaba en desacuerdo con él, que no coincidía con
su pronóstico.
Su optimismo no tiene sustento alguno. Bloomberg ubicó ayer al peso
mexicano como la moneda que lidera las pérdidas mundiales al haber
perdido el 20% de su valor en los primeros tres meses del año.
En su columna de ayer, Joaquín López Dóriga consideró que está en
riesgo el proyecto de la Cuarta Transformación (4T).
Yo sostengo la tesis de que una Quinta Transformación ha irrumpido y
ha borrado la anterior: una nueva transformación impulsada por las

circunstancias y apuntalada por la pandemia del Covid-19 y la caída
de los precios del petróleo.
Esto es, el México de hoy es totalmente diferente ya al del inicio de
año y al del nuevo sexenio y tal vez no lo reconoceremos cuando la
pandemia y la crisis económica pasen.
Nosotros mismos hemos cambiado o estamos cambiado, o habremos
de cambiar orillados por la nueva realidad, según nos vaya.
Las cosas nunca volverán a ser como antes y creo que lo mejor será
irnos haciendo a la idea de que tenemos que aceptarlo y adaptarnos.
No nos quedará de otra.
Pero preocupa que el conductor político del país no vea ni acepte el
cambio que se está dando. Sigue actuando igual que cuando inició su
gobierno, para un México que era diferente.
La vida misma nos enseña que uno proyecta o se fija una meta, pero
luego las circunstancias nos modifican todo, nos lleva por otro rumbo,
a donde no pensábamos y alcanzamos objetivos que no eran nuestros
originales.
El presidente proyectó una Cuarta Transformación a seis años para un
determinado modelo de país que está dejando de ser. La 4T, qué duda
cabe, nació bien pero en apenas 14 meses ya se malogró. Ha surgido
una nueva, la Quinta, y no la encabeza él cuando pudo haberse
montado en lo alto de la cresta y conducir el cambio.
Por ejemplo, diseñó programas sociales para los pobres, los pobres
que había al inicio de su gobierno, pero resulta que en cuestión de
días ha surgido otra ola de pobres, la de los desempleados, para los
que no tiene respuesta.
Tendría también que armar un programa emergente para darles apoyo
económico, pero no se advierte que pretenda hacerlo y le tira la bolita
a los empresarios a los que, por otra parte, descalifica todos los días y
no les quiere dar facilidades para que mantengan la plantilla laboral.
Es la hora en que debiera estar reunido con su gabinete, en lugar de
seguir de giras pese a las recomendaciones sanitarias de permanecer
encerrados en sus casas, armando un nuevo modelo de gobierno de

acuerdo a las proyecciones del desastre económico que ya se tienen,
para el nuevo México que está surgiendo.
Es la hora en que debiera rectificar, deshacerse del elefante blanco
que significan el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas para no
malgastar los recursos que tanta falta le hacen a millones que se han
quedado sin trabajo, pero ya ha dicho que son proyectos intocables.
Habrá que estar pendiente para saber qué anuncia el próximo
domingo sobre un plan de impulso a la reactivación económica que ha
anunciado. Acaso con ello se juega su última carta de sobrevivencia
política.
De acuerdo a Mitofsky en su encuesta de seguimiento diario para El
Economista, AMLO cerró marzo con una aprobación de 49.2% y abrió
abril con solo 48-9%, a la baja. Sigue en caída libre.
Si él no cambia, será la propia población afectada la que tome en sus
manos la Quinta Transformación, y lo haga a un lado. El pueblo da el
poder, el pueblo lo quita. La historia lo enseña.
¿Alguien se acuerda del cambio de horario?
¿Es que alguien se acuerda que el próximo domingo se inicia el
Horario de Verano? ¿Qué se debe ajustar el reloj adelantándolo una
hora? ¿Acaso a alguien le preocupa?
Una circunstancia palia el cambio: que la mayoría de la población,
sobre todo la que trabaja, resguardada en su casa, tiene más
flexibilidad para ajustarse en esta ocasión.
¿Es que alguien está ansioso porque llegue la Semana Santa, a partir
del próximo lunes, para tomar un descanso o irse de vacaciones?
La pandemia del Covid-19 alteró nuestra vida normal.