Huellas y llamadas inculpan a los asesinos de Narvarte

Las huellas que dejó Daniel Pacheco; los videos que obtuvieron las autoridades, así como las declaraciones que hicieron él y uno de sus cómplices, son parte del cúmulo de pruebas que tiene la Procuraduría para sustentar que el sujeto participó en el homicidio múltiple de la Colonia Narvarte.

Redacción | 02-01-16 | 12:16

Las huellas que dejó Daniel Pacheco; los videos que obtuvieron las autoridades, así como las declaraciones que hicieron él y uno de sus cómplices, son parte del cúmulo de pruebas que tiene la Procuraduría capitalina para sustentar que el sujeto participó en el homicidio múltiple de la Colonia Narvarte, en julio del año pasado.

Junto con estas pruebas se encuentran también las fotografías que hallaron en el Facebook del exagente de la Secretaría de Seguridad Pública, Abraham Torres Tranquilino, su propio testimonio, y hasta el registro de una serie de llamadas telefónicas que realizó para hablar con una de las víctimas.

Cada una de estas pruebas forman parte del pliego de consignación de la averiguación previa FBJ/BJ-1/T2/4379/15-07 que hizo la dependencia, y con la que busca que la juez que lleva el caso condene a dos de los tres detenidos por este crimen, cuyo juicio va más avanzado.

Y es que pese a que Pacheco y Torres Tranquilino aseguraron ante la juez del caso que fueron torturados para confesar su participación en el asesinato en el que murieron el fotógrafo Rubén Espinoza, la activista Nadia Vera y tres personas más, existen pruebas periciales que los incriminan.

La primera de ellas fue precisamente la que llevó a los agentes de la Policía a capturar a Daniel Pacheco. El día del crimen, el hombre dejó su huella dactilar en una pared del edificio de la calle Luz Saviñón.

Los peritos de la Procuraduría la encontraron y tras analizarla y hacer un comparativo con el archivo criminal, descubrieron que era de este exreo acusado de robo y violación. Cuando lo buscaron y detuvieron, el hombre aceptó que estuvo en el departamento, pero dijo que él no había matado a nadie.

Tras analizar su teléfono, el 555185-5332, detectaron que hizo llamadas cerca del lugar, y a la hora del crimen. Y supieron que habló con otro de los homicidas al que identificó como expolicía.

Al ser detenido este exagente, las autoridades le hallaron una fotografía con con una de las víctimas en una fiesta. También le encontraron llamadas telefónicas desde su teléfono al 552092-1598 que pertenecía a Mile Virginia. Fue él quien confesó que todo se debió a que iban a robarle “tabiques de cocaína” a esta mujer de origen colombiano.

Hasta ahora existe una solicitud de cierre de pruebas para que ambos sean sentenciados; sin embargo, los abogados de la familia del fotógrafo Rubén Espinosa, y de la activista, Nadia Vera, presentaron un amparo para que esto no concluya. Por el contrario, buscan que se apliquen más peritajes, con lo cual podría alargarse el tiempo que lo determine la nueva instancia.

(Con información de razón.com.mx)