“Divide y vencerás”. Caso Veracruz

Redacción | 03-07-19 | 10:54

Al respecto…

Alejandro Aguirre Guerrero

Quiero creer que el Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, conoce el tan manoseado (y efectivo) concepto de “divide y vencerás”. Quiero suponer también, (y buscaré pecar de ingenuo), que el morenista se percata que está “solo y su alma”, que no lo siguen quienes deberían hacer equipo con él, y que para colmo, en Palacio Nacional abundan las quejas sobre su trabajo en el escritorio de AMLO. 

En los círculos cercanos al Presidente de la República, particularmente en aquellos donde se mide el desempeño de los mandatarios “de casa”, no es ningún secreto que el Gobernador García carece de buena relación con aquellos morenistas en los cuales AMLO, para bien o para mal, tiene confianza.

A Cuitláhuac García se le cae su gobierno en Veracruz y nadie quiere aconsejarlo ya. AMLO sabe que su Gobernador consentido mantiene lejanía tanto de Rocío Nahle, Secretaria de Energía, como de Manuel Huerta, Delegado de Programas Sociales en la zona. 

El Presidente sabe que sus tres piezas fundamentales en Veracruz, aunadas al Senador Ricardo Ahued, y el alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez, simple y sencillamente “se han llevado sus canicas”, autoaplicándose el “divide y vencerás”, situación que ya capitalizan sus adversarios políticos en el estado.

En Palacio Nacional están convencidos que Veracruz se cae a pedazos, y que en buena medida, obedece a que nadie quiere aconsejar a Cuitláhuac García, pues como niños pequeños, todos se dan la espalda. Nadie quiere escuchar algo que no venga de voz directa del Presidente, especialmente, el Gobernador.

Cuitláhuac García culpa a Rocío Nahle de no ayudar con la inseguridad en sus dominios, particularmente en Coatzacoalcos; de igual forma, achaca a Manuel Huerta varios de los problemas que enfrenta el estado, incluyendo los regaños que AMLO hizo en actos públicos; acusa a Ricardo Ahued de no ayudar con Xalapa, y para colmo, todos ellos ven al Gobernador como un torrente de malas decisiones. 

Los morenistas de peso en Veracruz pasaron de ser amigos a rivales. Se golpean a escondidas y “se muestran la lengua” cuando el jefe máximo no los ve. Suelen sonreírse en actos públicos, frente a AMLO, pero ya sin él atestiguando, se evitan a toda costa. 

Veracruz se hunde en la inseguridad, y quienes deberían “levantar el barco” prefieren jugar a que gobiernan. Se vienen los primeros 100 días de labores, y con ello, el primer “gran jalón de orejas” para Cuitláhuac García y sus grandes “amigos”.

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