Congreso, ¿La casa del pueblo?

Valeria Marcial | 03-08-19 | 17:30

Acudí al Congreso acompañada de mi hija con la idea de enseñarle como hay mujeres que por su trabajo son motivo de orgullo. Incluso antes de las 11 saludé a Norma y le dije que me daba mucho gusto el reconocimiento, platicamos sobre el trabajo que realizan Las Patronas y me puse a disposición de ella, para retomar el tema de difusión sobre la labor que realizan y lo que se necesita.

Luego me dirigí al Recinto. A los jóvenes de seguridad les pedí permiso para junto con mi hija de casi 6 años, presenciar sentadas la entrega del premio. Sin embargo me fue negado el acceso. La Primer respuesta fue que la prensa no pasaba. Entonces cuestioné porqué una mujer y una niña no podíamos ingresar

Nunca me había sentido tan discriminada por mi profesión y mucho menos por el género.

Lamento la actitud del Jefe de Prensa y la forma en que me ignoró y humilló delante de mi hija, cuando cuestioné las limitaciones, esto durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer en el Congreso Local, lo cual resulta totalmente contradictorio.

Lamento además que un servidor público no cuente con el tacto y el carácter que le requiere su cargo para tratar a una mujer y representante de la prensa local.

En ese momento sentí que para el Congreso de Veracruz hay mujeres de primera y mujeres de Segunda.

Me salí del recinto con la impotencia de no permitirle a mi hija presenciar un evento que como mujer me llena de orgullo. Con la indignación de saber que en el Día Internacional de la Mujer, una mujer periodista no puede sentarse con las demás mujeres porque somos quizá un peligro para muchos funcionarios y funcionarias que asistían al evento, para el gobernador o diputadas y diputados.

Repruebo que en el Recinto Legislativo traten de forma tan humillante a las y los periodistas de Veracruz. Más aún delante de mi hija, quien en su inocencia incluso se sentó en una butaca y tuve que pararla y pedirle que nos retiráramos. Porque Seguridad no nos permitía estar en la zona.

Mi hija, una veracruzana de casi 6 años, no merece una silla en el Recinto Legislativo, ahí en la Casa de los Veracruzanos, por el simple hecho de ser hija de una mujer cuya profesión es el periodismo.