Cae otra secuestradora de los deportistas Quevedo Orozco

Nayeli Arroyo, integrante del CJNG quien participaba en la logística y tareas operativas de la célula criminal y vinculada al secuestro y ejecución de los hermanos Gerson y Alan Quevedo Orozco, además del cuñado de ambos, Miguel Caldelas.

Carlos Hernández | 07-26-19 | 13:00

Xalapa.- Fue detenida Nayeli Arroyo, integrante del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) quien participaba en la logística y tareas operativas de la célula criminal y vinculada al secuestro y ejecución de los hermanos Gerson y Alan Quevedo Orozco, este último portero sub 17 de los Tiburones Rojos de Veracruz, además del cuñado de ambos, Miguel Caldelas.

Los tres fueron asesinados por el Cártel de Jalisco en 2014: Alan Quevedo era portero sub 17 de los Tiburones Rojos, y su hermano Gerson Quevedo, un deportista con futuro promisorio en las artes marciales y y en el fútbol; Miguel Caldelas, cuñado de ambos era deportista también.

La detención de Nayeli Arroyo se suma a la de Cristian de Jesús Castillo Wachi, de 23 años de edad, y Lucina Ramón Quintero “La Luci” de 44 años, así como una tercera persona -cuyos datos se desconocen- quienes ya están vinculados a procesos por secuestro y homicidio por la Fiscalia General de Veracruz.

En entrevista telefónica con Maricela Orozco, madre de los hermanos Gerson y Alan Quevedo señala que “faltan varios por caer” y por otorgarse una “justicia completa” en el asesinato de sus hijos.

Los hermanos Quevedo Orozco salieron de la ciudad de Orizaba y vinieron a radicar cerca del Puerto de Veracruz, para tener una mayor proyección y oportunidad de aspirar al profesionalismo.

“En el caso de Nayeli su término constitucional está corriendo, a partir de su detención… pero necesitamos el apoyo de los medios, para evitar que un juez o el fiscal la puedan dejar en libertad”, expone Maricela Orozco.

Sin embargo, en la imputación que hoy tienen “La Lucy” y Castillo “El Wachi”, la autoridad se ha negado a considerar “delincuencia organizada” como delito atenuante, ponderando solo el homicidio, con lo que los imputados tendrían una sentencia menor.

“Mi hijo (Gerson) es uno de los que están saliendo en esta fosa clandestina que tenían estas personas, son muchísimos, no puede ser posible que diga que no hay delincuencia organizada».

Señalo que hay más personas involucradas en el caso y aunque aún no puede afirmar nada, existen indicios de que están vinculados policías y altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz durante la administración del priista Javier Duarte de Ochoa.

Gerson Quevedo fue “secuestrado” cuando estudiaba arquitectura en la Universidad Veracruzana (UV), en sus ratos libres los repartía entre el fútbol y las artes marciales; su hermano, Alan tenía un futuro promisorio en las fuerzas básicas del Club Tiburones Rojos. Miguel Caldelas, cuñado de ambos también era afín a las artes marciales.

Sin embargo, el 15 de marzo del 2014 sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación secuestraron a Gerson Quevedo en el fraccionamiento Arboledas San Ramón en Medellín de Bravo.

Los sicarios exigieron 50 mil pesos de rescate para liberarlo con vida y este fue depositado en el estacionamiento de Plaza Crystal.

Aunque este fue pagado de forma puntual, Gerson Quevedo no volvió a casa ante la inacción de las autoridades de la Secretaria de Seguridad Pública (SSP) y de la extinta Procuraduría General de Justicia (PGE).

Su hermano Alan y su cuñado, Miguel Caldelas, salieron a investigar por su cuenta y descubrieron una casa de seguridad donde tenían cautivo a Gerson; fueron acribillados a mansalva por los sicarios del Cártel de Jalisco. 

Los delincuentes se llevaron secuestrado a Gerson Quevedo lo inhumaron de manera ilegal en el fosario de Colinas de Santa Fe, al norte de Veracruz, donde solo localizaron 17 huesos y el cráneo.

En el narcocementerio de Colinas de Santa Fe, al día de hoy han sido hallados más de 21 mil fragmentos óseos y 305 cráneos, sin embargo, está pendiente de “peinar” un radio superior a las diez hectáreas, donde se estima podría haber otro número incalculable de cuerpos.

Para la familia Quevedo Orozco continua el mal sabor de boca con la impartición de justicia, porque el Poder Judicial de la Federación determinó en la causa penal 11/17 del Juzgado Quinto de Distrito que no hay elementos suficientes para considerar que el secuestro y posterior asesinato de Gerson Quevedo hubo participación de la delincuencia organizada. 

“El juez federal, Mario Medina Soto le nego por segunda vez el pliego petitorio a Seido, que porque no hay delincuencia organizada en Veracruz (Sic). ¿Cómo dice que no hay delincuencia si donde estaba el cuerpo de mi bebe hay cientos de cuerpos?”, expone. 

El Juzgado Quinto del Distrito Judicial del Puerto de Veracruz liberó la orden de aprehensión a partir de la investigación ministerial 131/2016. Los detenidos han venido declarando desde diciembre del 2017, en base a la carpeta de investigación inicial, la 015/UECS-DM/2014.