Xalapa: prometer no empobrece (I)

Redacción | 05-08-17 | 06:59

De razones y pasiones

Cumplida la primera semana de campaña electoral, al menos en Xalapa, no hay una idea clara de la ruta a seguir. El corte de caja ha sido escaso en todos los candidatos y hemos escuchado las mismas promesas de antaño, con el mismo conflicto de fondo: nadie explica cómo lo van a hacer.

Se han pulido los discursos, se ha multiplicado el marketing político, pero nadie ha sabido decir de dónde obtendrán los recursos para realizar lo que proponen. Por ejemplo, la ocurrencia de construir túneles que conecten a la ciudad de extremo a extremo, no es más que un disparate sin pies ni cabeza, sin un sustento técnico y menos aún financiero. Sólo confirma que hemos perdido a Dante, pero eso ya lo sabíamos.

Ana Miriam Ferráez (PAN-PRD) le ha apostado a una fórmula que parece atractiva: el candidato ciudadano. Aunque no está muy claro qué piensa hacer si gana la elección, intenta mover la conciencia de los xalapeños, ofreciendo la posibilidad de que sean los ciudadanos los que gobiernen la ciudad. En este supuesto, en todo caso, estarían también Nicanor Moreira e Hipólito Rodríguez, quienes no han tenido experiencia en el sector público.

A partir de su lucha por alcanzar la candidatura, Ana Miriam logró hacerse de importantes contactos en la ciudad de México; se reconoce amiga de la Barrales y ya tuvo la visita de Margarita Zavala, quien no la conoce pero cumple con el ritual de apoyar a los candidatos de su partido. El asunto aquí, y lo debe tener claro Ana Miriam, es que los personajes nacionales no votan en Xalapa, y desconocen por completo los entuertos de la política local.

De su primera semana de campaña, podríamos rescatar al menos dos propuestas específicas: una mayor infraestructura social para Xalapa
–“tenemos grandes proyectos para modernizar a la ciudad”, pero no dice cuales-, y el empoderamiento del sector empresarial, al que pertenecen ella y su familia. Es bueno que apueste a que la inversión quede en los empresarios locales, pero no basta sólo el guiño.

Hipólito Rodríguez (Morena) debe seguir pensando si fue una buena idea meterse de candidato otra vez. Ya lo había hecho cobijado por las filas del PT, pero las circunstancias hoy parecían mucho más propicias para alcanzar el objetivo al que ha dedicado años de su vida académica: materializar en la función pública las investigaciones sobre la problemática de la ciudad.

Y lo debe estar pensando a raíz de la novela de Eva Cadena y el virulento despliegue mediático para hacer tropezar a Morena y específicamente, a López Obrador. La elección no es lo que le habían dicho y lo vivió en carne propia cuando decidió hacer campaña en su colonia y resulta que ni sus familiares le dieron posada.

Nadie duda que tal vez sea el candidato mejor preparado y con mayor conocimiento de los problemas de la ciudad. El tema es que nadie lo conoce y tampoco se le ve mucho interés de que los electores puedan hacerlo. Se ha alejado de los medios, ha hecho campaña de manera muy discreta, y por tanto, los ciudadanos no conocemos prácticamente nada de lo que propone.

No se trata de entrar a la guerra de medios y redes, sin embargo, debe entender que debemos saber al menos lo básico de lo que piensa hacer como gobernante. Lo que sucedió en la elección del año pasado, en que los candidatos de Morena ganaron sin invertir un peso, montados en la rabia social del antiduartismo, no se repetirá. Hipólito Rodríguez puede verse en una situación propia de las contiendas electorales: un buen presidente municipal que no lo fue por ser un pésimo candidato.

Nicanor Moreira (Panal) y Carlos Luna Escudero (MC) tienen el mismo origen: el sector privado. Ambos, desde hace varios años, han tenido la inquietud de incursionar en política. Y tal vez, por las circunstancias, ambos parecen cometer los mismos errores: brincar de un partido a otro, con la sola idea de que su nombre es más importante que la marca. Ya se han equivocado antes y es muy posible que se equivoquen ahora. Nunca habían militado en los partidos que hoy lo postulan.

Pese a ello, están haciendo un esfuerzo notable. Se ven y se escuchan. Recorren la ciudad de acuerdo a una estrategia que podría darles dividendos, sin embargo, en su caso, comparten prácticamente el mismo auditorio del sector empresarial, considerando que sus partidos carecen de una estructura propia y confiable. Como el resto, hablan de inversión, de quitarles a los políticos el monopolio de las decisiones públicas y hacer que los ciudadanos se representen a sí mismos.

Hasta ahora, en esta primera semana de campaña, hemos escuchado ideas pero no soluciones. La gente tiene problemas, no expectativas, por lo que es hora de que empecemos a escuchar proyectos concretos. Mañana comentaremos del resto de los candidatos.

La del estribo…

1. Brisa Gómez y Alvaro Belín son dos periodistas que prestigian al gremio y a los medios para los que trabajan. Siempre lo han hecho así. Junto con Ana Laura Pérez y Luis Ramírez Baqueiro, otros dos estupendos profesionales, recibirán el reconocimiento del Senado de la República. Hace mucho que no se reconocía a verdaderos periodistas por su trabajo.

2. La cancelación de la gira de Enrique Ochoa Reza al estado este fin de semana, comprueba que para el CEN del PRI sólo hay tres elecciones:Estado de México, Coahuila y Nayarit. Lo de Veracruz, para ellos, sólo es una monserga.

LA REVOLCADA

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