La condena de Duarte

Redacción | 09-29-18 | 22:13

Brenda Caballero

Expresiones como ¡No tienen madre! ¡Qué poca madre! o ¡Chinguen a su madre! fueron algunas de las expresiones que llenaron las redes sociales después de conocer el veredicto final del juez que “sentenció a modo” a Javier Duarte de Ochoa, ex gobernador de Veracruz, señalado por la Auditoría Superior de la Federación por desviar 60 mil millones de pesos de recursos federales y dejar en total quebranto las finanzas de Veracruz. Simplemente es irisoria y ridícula.
Hasta parece la broma del sexenio que termina. Mire que imponerle una multa equivalente a 58 mil 890 pesos, cuando seguramente Karime Macías gasta eso y más en un día de “chopin”. Ni siquiera se compara con los costosos regalos que Duarte le dio.
Pero ya lo veíamos venir, pues apenas en agosto la PGR le retiró la acusación por delincuencia organizada y la cambió por asociación delictuosa, delito que no exige la prisión preventiva. Por cierto, la PGR jamás había estado tan desacreditada como en este sexenio. ¡El peor de todos!
Desde la reclasificación de los delitos ya se estaba cocinando el “pacto de impunidad” para que Duarte se declarara culpable por asociación delictuosa y lavado de dinero, para ello solicitó el proceso abreviado para acelerar la sentencia y recibir la pena mínima de 9 años, aunque en realidad será menos, pues ya lleva 1 año 5 meses en el Reclusorio Norte, pero lo más increíble es que en 3 años más, puede solicitar ante un juez de ejecución de sentencia el beneficio de la libertad condicional.
Es decir, con todo lo que hizo a los veracruzanos ¿y todavía le reducirán condena? ¡Deberían aumentársela!
¿A poco no es decepcionante nuestro sistema judicial? Pues finalmente se le condenó a Duarte como él quiso y únicamente por mil 650 millones de pesos. ¿Y lo demás? ¿Dónde quedaron los recursos destinados a los veracruzanos que observó la Auditoría Superior de la Federación? ¿Acaso cuando salga se irá a disfrutarlos?
Para compensar un poco el malestar social, la PGR solicitó se le decomisaran 41 bienes inmuebles de manera definitiva y con eso dice que ya no es necesaria la reparación del daño.
¿Y todo el daño que le hizo a los empresarios al no pagarles, a los burócratas en descontarles préstamos que no enteró? ¿Cómo reparar el dolor de las personas que perdieron algún familiar víctima de cáncer por no contar con el tratamiento adecuado? ¿Y el dolor de las personas con familiares desaparecidos? ¿Y las fosas clandestinas?
Con estas acciones de la “justicia” federal el mensaje que se manda a las nuevas generaciones es de total impunidad para los delincuentes de cuello blanco, para los políticos corruptos, pues simplemente ¡No pasa nada! Robas, negocias y te vas.
Por cierto, cabe mencionar que como “extraña coincidencia” el juez de control que dictó sentencia a Javier Duarte, Marco Antonio Fuerte Tapia, es el mismo que ordenó la liberación de Alejandro Gutiérrez, ex secretario general adjunto del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, acusado por el desvío de 250 millones de pesos. A él le debemos esta gran burla en beneficio de políticos priístas.
Todo este show que empezó con una entrega negociada a cambio de la libertad de Karime y familia, le siguieron los privilegios para Duarte en la cárcel y terminaron con una negociación pactada entre abogados y PGR. ¿A poco no hemos sido testigos de la simulación más grande de justicia de todos los tiempos?

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